miércoles, 11 de enero de 2012

El limbo de los recuerdos brutos

Soy un video-aficionado nato. Creo de verdad, en que un fragmento bien escogido de la vida de cualquiera, tiene tanta importancia como un recuerdo. Es mas, una vez que empiezas a grabar tus viajes y tu vida cotidiana, dejas te tener la misma percepción de la realidad.

La mayoría de tus recuerdos quedan fijados a través del visor, ya estuvieras grabando, o no. Es muy simple, el mero hecho de esforzarte para elegir un encuadre, hace que el cerebro dé mas valor a ese recuerdo del que se le daría normalmente. Como elegir un determinado encuadre en una situación concreta es subjetivar más aún la propia situación, podríamos decir que los recuerdos son doblemente subjetivos, doblemente manipulables y doblemente reducidos.

Esto se me antoja como un dilema terrible al que tengo que enfrentarme cada vez edito un video. Yo tengo dos formas de afrontar la edición de vídeos. La primera, es la de la distancia. La distancia respecto al tiempo que ha pasado desde que grabaste los brutos. 
Si ha pasado mucho tiempo, pierdes la percepción de la intimidad o las relaciones que se vivían en ese momento. Pierdes la oportunidad de narrar fielmente lo sucedido. Pero ganas seguridad, ya que a la hora de descartar imágenes; con el tiempo, es mas fácil hacer un montaje entretenido. En este tipo de montajes acabo casi siempre descartando imágenes por todas partes, y el resultado son vídeos cortos y entretenidos que puedo enseñar a cualquiera sin que se aburra. Pero es mas una crónica, que un recuerdo.

Hace dos años que procuro editar los vídeos personales lo más rápido posible. Muchas veces quedan mas chapuceros, pero son mas auténticos. Y he aquí mi dilema. Ya no como video-aficionado, sino como ser con memoria. Me he dado cuenta de que los recuerdos almacenados en el cerebro de una manera tradicional, son mas volubles que los que grabas en una cámara. Y que al grabar toda tu vida, puedes restarle autenticidad. Elegimos involuntariamente qué recordar y como recordarlo. Pero el video-aficionado autentico, el que aunque no tenga cámara coge el móvil, controla en mayor medida sus propios recuerdos y percepciones. Y los cambia. Y pierde ese... limbo que es la memoria, esa nebulosa que gracias al tiempo decide por ti.

Hoy he pasado 5 horas reorganizando mis discos duros, borrando por aquí y por allí. He borrado mas o menos 1081 Gigas de recuerdos brutos. Ahora solo quedan los montajes como único testimonio; cuando ya todos estemos muertos y nuestra memoria extinta, de lo que fue. Es como borrar las tomas que no sirven en la película... pero que son buenas. Y me pregunto: existe ese limbo de las tomas que no se utilizaron. O todos esos recuerdos brutos que hoy han desaparecido en la papelera se perderán en el tiempo como lagrimas en la lluvia. No lo sé. Es hora de... dormir.

lunes, 14 de noviembre de 2011

COMO ESCRIBIR UNA PELICULA DE TERROR

Hay muchas cosas en las películas. Yo me fijo solo en las cosas anecdóticas que no importan a nadie. Hay por ahí unas viejas ópticas de PANAVISIÓN que hacen unos reflejos de lente increíbles y yo no las he conseguido encontrar. !Que tonteria¡, debe de ser un tecnicismo, un secreto a voces entre los fotógrafos y no encuentro la combinación correcta de palabras que escribir en Google.
Películas de John Carpenter, de Romero ... ¡Películas de esa extraña época que todos idolatran!

Cuando veo "Super 8" veo claramente que tienen un uso excesivo y que no se explotan todo lo que deberían.

Hay por ahí unos objetivos Zeiss para cine que me fascinan, 24.000€. Quizás en otra ocasión.

Esta pregunta que se me ha ocurrido es recurrente pero efectiva en una combersación cuando todo se pone tenso. De momento a mí, me está funcionando. No se si a vosotros os ocurre que mientras veis una película de terror típica pensáis: ¿Cómo pueden ser tan tontos?

INT-CASA-NOCHE

YO
Bueno, ya sabes 
como son estas cosas, no pasa nada.

ROMÁN
!Salvador ha muerto aplastado bajo una torre de comics¡

YO
Si. lo sé, es terrible.

ROMÁN
Ya lo creo, no pensé que me afectaría tanto su muerte.

YO
Ni yo. 

ROMÁN
¿Qué hacemos?

YO
Hablando de Salva, ¿nunca te has preguntado cómo se escriben los guiones de una película de terror?

ROMÁN
¿Ahora?

YO
Mi teoría es que lo único difícil es escribir los personajes y describir al monstruo. Y el resto se escribe solo con un sistema muy sencillo de elecciones: Empezamos por situar a todos los chicos y chicas más prometedores de un lugar, luego, uno de ellos que es "el veterano" es el encargado de desvelar la trama. 

ROMÁN
El veterano serías tú en este caso.

YO
Si

ROMÁN
Claro, porque tú fuiste quien encontró a Hugo 
bajo una torre de vinilos el año pasado.

YO
En efecto. El veterano es un personaje clave. 
Normalmente es un tio externo al grupo, un marginado. 
Aunque en este caso yo no lo sea, 
en caso de secuela basta con poner a los que sobrevivieron en la película anterior.

ROMÁN
Hablabas de un sistema...

YO
El sistema consiste en crear un árbol de elecciones. 
A cada personaje lo más extenso y absurdo que se te ocurra en ese momento.
Para esto es muy útil contar con el mayor numero de guionístas posible.

ROMÁN
Cuanto mas guionístas mejor.

YO
Si. Y después tiras unos dados para elegir
cual de los personajes mueren primero, 
exceptuando al chico guapo y a la chica claro.

ROMÁN
Ok, y después?

YO
Claro amigo, después llega la barbarie sangrienta con muertes y descansos dramáticos en las que alguien dice: "Cuando yo era un chiquillo..." y cuenta alguna anécdota sin interés de la vida de alguno de los guionístas. Durante esta sucesión de muertes lo único que hay que hacer para escribir el guión es hacer que los personajes hagan lo más estúpido posible en cada momento. Y eso se consigue por votación. Se bota cual de las elecciones absurdas habían escrito en ese árbol de decisiones es la mas estúpida y se hace que el personaje lo haga. Entonces muere y escribimos otro árbol de decisiones para los que quedan vivos.

ROMÁN
Entiendo.

YO
Así hasta que mueren todos
y solo quedan la chica y el chico.

ROMÁN
Tiene sentido.

YO
Claro, y en este caso el monstruo al que temer es el aburrimiento. 
Salvador es el idiota que decidió jugar a apilar sus cómics 
para ver si eran mas altos que él.

ROMÁN
Si, es bastante estúpido.

YO
Por muy idiota que te parezca,
no es ni la mitad de estúpido de lo que estás a punto de hacer tú.

ROMÁN
¿Por qué yo?

YO
Por que yo sobreviví en la primera entrega y soy la combinación perfecta de veterano y de superviviente. Soy invencible.

ROMÁN
Esto no me convence. Si tu eres el veterano, ¿dónde está la chica?

YO
No sé que coño hacemos hablando de esto
cuando el cadáver de Salvador todavía está caliente.

jueves, 27 de octubre de 2011

Bajo el signo de una estrella errante

He estado pensando en las películas:

Si veo una película mala, siento rabia y hastío por que yo podría hacerla mucho mejor que ese infeliz anónimo. No podría verla una segunda vez.
Si veo una película buena pienso en que cosas cambiarían en mi cabeza. De que forma veo yo la vida y como hubiera cambiado la historia en mi cabeza. Simplemente disfruto y me cuando me voy tranquilo a la cama, duermo como un tronco.
Si veo una obra maestra me deprimo; pienso en lo lejos que estoy de hacerlo. En lo insignificante que soy. Y amenudo me aburro al verlas una décima vez.

Luego existen películas que tienen magia. Las ves un día y ya nunca las olvidas. Y sin saberlo, cambian tu vida. Para cuando te quieres dar cuenta, la has visto mas de 300 veces. Eres un fán.

CIUDADANO
¿Te marchas Ben?

BEN
No.

CIUDADANO
Yo tampoco.
Creo que hay dos clases de gente en el mundo,
los que se marchan y los que se quedan.
¿No es cierto?

BEN
No, ... yo no lo creo.

CIUDADANO
Pues... ¿qué crees tú?

BEN
Pues que hay dos clases de gente:
Los que van a alguna parte
y los que no van a ninguna.
Eso ... si es cierto.

CIUDADANO
No estoy deacuerdo Ben.

BEN
Por que no sabes de que demonios estoy hablando.
Soy un exciudadano de ninguna parte, a veces hecho de menos mi hogar.
      

jueves, 20 de octubre de 2011

Hay dos cosas infinitas

He metido un carrete Kodak Tmax 3.200 ASA en una Diana Mini de Lomografía y ha sido un desastre. La Diana solo tiene dos posiciones para el diafragma: 8 y 11 y solo tiene dos modos de disparo: 1/60 y Bulbo. Uno diría que con eso es suficiente para hacer buenas fotos, pero es mentira. Creo que cuando revele el carrete será un desastre. Podría montarla en un trípode y hacer exposiciones de 1 o 2 segundos por la noche, pero los 3.200 ASA me lo impiden.

He pintado mi habitación de blanco cráneo, o así lo llamábamos cuando pintábamos Warhamer. Todo parece mas grande y limpio. Ahora pienso en que clase de posters puedo colgar. Tengo una duda extraña sobre la temática de los contenidos de mis paredes. No se si deben reflejar mis gustos cinematográficos pasados, eternos o actuales. ¿Que prima en la casa de uno, el valor estético, la personalidad? Impresionar al invitado sin duda.

Este es un tema que puede dar mas de sí, no como el de Kodak Tmax. Es el lugar en el que duermes y debe representar a uno mismo. Tengo que buscar el equilibrio que describa el mundo en el que vivo. Así que me busco la forma de definirme, esta vez a través de la decoración. Ahora no quiero acabar viviendo en una habitación fruto del caos, de decisiones tomadas a medias y mas caos.

Estoy siguendo un consejo que leí una vez en el retrete de mi antigua universalidad que rezaba: "Para XXXXXXX XXX  XXXXXX XXXXXXXXXX, hay que centrarse en mejorarse a uno mismo"

Yo meaba todos los días en el mismo cajón, ni muy cerca de la puerta, ni muy apartado de ella para que no pareciera que tenía meada tímida ¡Si me miran no puedo! Algún tipo había escrito eso con un rotulador permanente en el azulejo. ¿Por que iba a hacer algo así alguien? Ese consejo tan tonto resulta ahora importante después de mas de 340 meadas.

El caos es bueno, a mi me mola. No entiendo como a los religiosos les da tanto miedo vivir en un mundo sin sentido en el que el caos rige nuestras vidas. Me refiero al caos en cuanto a concepción del universo, no a destruir cosas y dejar de trabajar. Eso lo hace interesante y lo mas importante de todo: Nos brinda la opción de dar sentido nosotros mismos a nuestras vidas. Esa es otra de las cosas que los religiosos se pierden. 

Pocas cosas me satisfacen mas que llegar a una conclusión inevitable sobre la vida. Ane me dijo una vez:

ANE
Jo Guillermo, no entiendo como puedes basar 
tus decisiones en pautas de comportamiento
que tu mismo sospechas que son estúpidas.

GUILLERMO
No me había parado a pensar en ello.

ANE
Y ahora que te has dado cuenta ¿que vas a hacer?

GUILLERMO
Nada, total, si la decisión ya está tomada y; 
si lo único que podemos hacer
es comprender porqué la tomamos, 
yo paso, 
de todas formas, no me apetece descubrir que en realidad
intento complacer a mis padres o 
a alguna chica que me dio calabazas con 10 años.

Los religiosos tienen algo de miedo a ese concepto del caos. Necesitan saber que están actuando bien y que el suelo que pisan es firme. Que aburrido. Muchos tienen la necesidad de predicarlo para reafirmarse a sí mismos. Por eso cuando le cuento a algún amigo la linea argumental mil veces cambiada de algún corto demasiado caro lo llamo PREDICAR, aunque en realidad es reafirmar-me.

Quizás alguno se enfade conmigo por capullo, pero es que me aburro, necesito predicar porque mis compañeros de piso me dejan solo todas las noches acudiendo a desesperados gritos de agonía de los que no se nada.

SALVADOR
¡Como has podido olvidarte
ese calzoncillo colgado de la lampara!

GUILLERMO
Todavía estoy estudiando la situación.

SALVADOR
Esta saliendo espuma del lavavajillas, 
en el microondas hay un ratón muerto, 
en la tele sale nuestro portal, 
baja humo de las escaleras y 
el suelo está manchado de sangre y sidra.

GUILLERMO
Lo del calzoncillo creo que fue ayer.

SALVADOR
Estoy harto, 
no podemos seguir viviendo juntos.

GUILLERMO
Salva, están ocurriendo 
cosas mas importantes 
que tu y que yo.

Y es que según parece, el universo se expande más rápido cada día y nosotros nos quedamos mirando sin hacer nada esperando como contemplando y ejercitando como quien envejece en una mecedora testigo de los últimos rayos del sol, en el crepúsculo de su existencia.

martes, 20 de septiembre de 2011

OBSERVADOR O PRESENTE

Estoy viendo un concierto televisado de Arizona Baby en la dos. Me gusta, es lo mejor que se puede ver a estas horas si no quieres acabar ludopata o suicida. Esto me ha recordado a "Salinas Surf Festival" un evento en el que estuve gracias a la insistencia de mi hermano amante del surf y de mi amigo amante de la palabra "festival". 


Asturias en un lugar extraño en esas fechas. Me refiero a los alrededores de Salinas, y es que el festival de Long board/surf es un mundo a parte. Una burbuja de buen royo y de naturalidad en la que tuvimos la suerte de quedarnos un par de días. Había una especie de camping donde los surfers disponían sus cosas y dormían de mala manera. Nosotros improvisamos un buen lugar para pasar la noche en el coche. 
      


Hicimos surf, vimos la competición y disfrutamos de el sinfín de puestos de venta que tenían tablas de todas clases y ruedas de patín súper deslizantes, y camisetas, y sombreros, y trajes de neopreno del futuro y mucha gente y sol y olas y buena música.
Esa noche tocaba Arizona Baby, y mientras escuchábamos la música nos dimos cuenta que ese tipo que cantaba había estado surcando las olas con nosotros. Cuando Sergio salió del agua en una ocasión me dijo sonriendo: "He visto a Jesucristo caminar sobre las aguas, e iba sobre un tablón" eso fue lo que dijo.



Ahora esa frase ha regresado a mi mente como disparada desde otra era. Una era en la que nunca he estado. Es difícil recordar ahora, en el salón y frente al televisor el sonido de las olas, el olor del salitre, la parafina derritiéndose en la fibra, el tacto de la arena que exfolia tus pies y el rum rum de la masa humana deteniéndose con las ultimas luces del crepúsculo. 

En el salón de mi casa me asalta la duda de si disfrute de la experiencia tanto como debería. Pero no es mas que una duda perturbadora de esas que asaltan las mentes ociosas que permanecen despiertas mas de lo debido. La verdad es que no existe nada como el presente.


Durante un tiempo he vivido en una especie de penumbra temporal donde pasado presente y futuro estaban mezclados y habían hecho de mi vida un juego absurdo en el que me afanaba por controlar lo incontrolable y alcanzar lo inalcanzable. En esa penumbra la apatía se apodera de uno y no lo suelta. Es un lugar maldito.

Solo hay una forma de despertar: experimentar el presente con tanta fuerza como una experiencia de muerte. Sentirse agradecido y abrazar la vida como lo que es: un hecho inmediato.

Aquiles dijo algo así como:
Los dioses envidian a los mortales. Nos envidian por nuestra mortalidad. Jamás regresaras a este lugar, no volverás a vivirlo, nunca serás mas hermosa de lo que lo eres ahora.

jueves, 15 de septiembre de 2011

Tengo un sueño nuevo:

El mundo se ve al borde de la perdición una vez mas.

Poco a poco mis amigos y esa gente que confecciona ese fondo desconocido que me rodea va enajenándose. Ya no parece que nadie sienta empatía por nadie y nadie ayuda a nadie. Pero todos están compinchados y todos forman ahora parte de un solo ente.

2011: AHORA

Posiblemente sea el último hombre libre y autentico del planeta tierra. Todos los demás han sido poseídos por una raza de parásitos alienígenas.
Estoy solo, pero no tengo tiempo de pensar en ello ya que debo encontrar la forma de liberar a la humanidad de la esclavitud. Camino oculto entre las sombras y de azotea en azotea buscando una explicación estética a mi actual situación. Soy un extraño en mi propia casa. Contemplo la fría noche y las estrellas se ríen de mí. Entre dientes refunfuño: Es toda una experiencia vivir con miedo.

De pronto sé que debo hacer. Mi plan es infiltrarme en su cuartel general y destruir al cabecilla malvado. Siempre hay uno. Solo hay que acabar con él y todo lo demás se desmoronará como un castillo de naipes.
Así que ahí estoy yo, trepando por la fortaleza, armado con un fusil submarino con un fino arpón capaz de atravesar la carne de cualquier humano. Por que al fin y al cabo, debía sacrificar a alguien para salvar a la humanidad. Para salvarme a mí mismo. Podría ser cualquiera, podría ser un niño. Lo único bueno que habían traído los seres era la destrucción de nuestra escala social. Un cuerpo de niño daba ordenes a un anciano o alguien con harapos de indigente mandaba sobre el que podría haber sido presidente.

No importaba, estaba seguro. Llegado el momento no dudaría en disparar y acabar con aquel engendro alienígena.

Salto dentro del pasillo central y peleo con dos guardias que mueren enseguida. Recargo mi fusil con el arpón que arranco del pecho ensangrentado de un chico de 15 años. Estoy listo para la batalla final y sin dudarlo golpeo la puerta del parlamento y de una patada se abren las dos puertas. Ese soy yo, con los nudillos ensangrentados y los ojos negros de la muerte brillando insondables en la oscuridad de mi corazón.

Miro a mi alrededor, son cientos los que se amontonan con los ojos muy abiertos mirándome a mí. Observándome sin temor, al unísono, todos a mí. Es entonces cuando una extraña sensación penetra en mi mente como un rayo azul. EXISTO.

Alzo mi fusil con decisión, esto debe de acabar cuanto antes. Doy un paso al frente y reconozco al líder. Mi corazón se para. Es ella.
Aprieto la culata contra mi pecho desesperado. Veo sus ojos mirándome tan fuerte que mis músculos se derriten y sueltan el fusil que cae al suelo haciendo un ruido espantoso. Esos ojos que antes ocultaban el misterio de la existencia ahora están inertes y pertenecen a otro ser. Ya no me miran de la misma forma. Y mi corazón se rompe.

Caigo de rodillas en el centro de la sala bajo la atenta mirada de los alienígenas. El último desquiciado humano capitulando en la sala del trono.

Un hombre rechoncho y con uniforme medico se acerca a mí y yo comienzo a llorar en sus brazos como un descosido sin esperanza. Me lleva hacia un pasillo. Posiblemente planee injertarme un huésped de otro mundo y convertirme en un esclavo mas. Pero ya no me importa. En mi cerebro quedarán grabados aquellos ojos grises. En mi corazón quedarán los otros ojos, los en su momento, me miraron.

viernes, 10 de junio de 2011

CUANDO SUELE DESAPARECER EL SUELO BAJO LOS PIES

Ya estamos otra vez, igual que hace seis años, como hace cuatro años pero con mejores expectativas que hace 2. Y ahora, sigue siendo igual. Uno se enfrenta al cambio con la mirada templada de Bruce Willis, pero por dentro desespera esperando uno de esos milagros que a menudo le salvan de su inevitable destino posponiendo el día del juicio y alargando su eterna caminata desesperada hacia el cadalso.

Y os diré que nadie debería lanzarse como un insensato compulsivo al mercado laboral, pero es que no sé hacer las cosas de otro modo. Pero debo de ser sincero: No tengo miedo, porque hasta ahora, inexplicablemente las cosas me han ido saliendo bien a medida que ocurrían, y no tengo motivos para pensar que ahora va a ser de otra manera.
Es cierto que la prueba a la que ahora me enfrento supera a todas las demás, que no se puede medir con ninguna de las que he superado hasta ahora, pero la vida está plagada de obstáculos que parecen insalvables. Y un día, sin saber muy bien como, nos encontramos al otro lado caminando hacia otro mas alto todavía. Y la vida sigue.

Por si no lo he dicho hasta ahora, yo quiero ser director de cine. Quiero dirigir películas. 
Quiero grabar como alguien salta de una moto a un tren a 200 km/h y decir que eso aporta credivilidad y profundidad al relato. Porque eso es lo que hacen los directores. Es lo único que aprendes después de cuatro años de carrera. 
Haces lo que te da la gana, por que en algún punto de tu cerebro, en la cadena que forja una idea, olvidas porqué querías hacer un plano o un dialogo determinado, y solo comprendes que es así como debe ser. Y lo mas terrorífico de todo es que cuando alguien te pregunta por ello, reinterpretas tu propia obra para no quedar como un tonto, y la justificación que surge para ese plano, esa escena, resulta igualmente válida que la que en su momento se fraguó en tu cerebro. Es en ese preciso momento cuando descubres que no es un trabajo, es una justificación. Descubres lo maleable que es una película. Descubres que sin el público nada tiene sentido, y aunque odies a los idiotas que no entendieron tu película o que compreendireon todo del revés, debes compreendér que ahora que esa película se ha terminado, es tan tuya como suya, y si han perdido diez minutos de su vida viendo tu corto, ese corto es tan suyo como tuyo.

He vivido aquí durante un año, y ahora me voy a otra parte de la ciudad. Y echaré de menos la pizzeria "Pasta, pesto, pizza", que tiene las mejores pizzas de Madrid y la tienda de chinos que tantas veces me ha salvado la vida, y la pastelería que vende esos sandwiches vegetales, y al loco de mi compañero y su música de mierda.
Si, ahora mismo alguien me preguntara: ¿Por qué quieres dirigir películas? 

Cuando tenía 10 años, me obsesionaba tener que hacerme mayor, y tenía pánico a trabajar y a mi probable vida monótona de adulto. Tenía el complejo de Petter Pan. Y esa era una idea que me aterrorizaba. Me imaginaba en una oficina gris con muchos papeles y facturas. Hasta que una noche vi un reportaje en "La noche de..." en ETB2, y salía Harrison Ford con el sombrero de Indiana Jones bajandose de un caballo en algún lugar de Almería y diciendo a cámara: "Otro día en la oficina"
Lo supe al instante, aunque tardara unos años en asimilarlo. Supe que eso era lo que quería hacer. Y lo demás no existiría ya para mí. Y dejé de tener miedo a crecer, porque iba a ser director de cine. 
Ahora estoy mas cerca cada vez, ya puedo empezar a saborear pequeños aperitivos. Estoy mas cerca de conseguirlo que nunca, nos hallamos solo a un paso. "Que es cuando suele desaparecer el suelo bajo los pies"
DONOVAN
no sabe cuanta razón tiene.
HENRY
¿si?
DONOVAN
Hay un obstáculo, el encargado del proyecto ha desaparecido, junto con sus investigaciones. Hemos recibido un cable de su colega Schneider comunicando que no sabe su paradero ni lo que ha sido de él. Quiero que siga la búsqueda donde él la dejó. Encuentre a ese hombre, y encontrará el Grial.
HENRY
Se equivoca usted de Jones, Sr. Donovan, ¿por qué no prueba con mi padre?
DONOVAN
Ya lo hemos hecho, su padre es el hombre que ha desaparecido.